Mensaje durante la jornada realizada en Sofia, Bulgaria, a comienzos de marzo:
«Creo que cuando hablamos de integración interregional e intersectorial estamos hablando centralmente de este tipo de encuentros que oportunamente promueven nuestros amigos de la CCW y con la infaltable hospitalidad del querido cooperativismo búlgaro, en esta ocasión.
Y, en efecto, creo que el hecho de ser este el Primer Foro de Liderazgo Cooperativo de esta región le otorga un significado histórico. No estamos ante una reunión más: estamos ante un punto de inflexión.
Reunir a delegadas y delegados de 20 países diferentes en un mismo espacio es una señal sumamente alentadora. Es la demostración de que, más allá de las fronteras, de las diferencias culturales, de los distintos niveles de desarrollo económico y de los desafíos particulares de cada nación, existe una convicción compartida: que la cooperación es una herramienta vigente, moderna y necesaria para afrontar el presente y construir el futuro.
Vivimos un tiempo, de hecho, de transformaciones profundas y aceleradas. El escenario global está atravesado por tensiones geopolíticas crecientes, conflictos armados cada vez más frecuentes, reconfiguraciones de alianzas internacionales y una crisis climática que ya no es una amenaza futura sino una realidad cotidiana.
La revolución tecnológica redefine la manera en que producimos, trabajamos y nos comunicamos. Las desigualdades económicas se amplían en muchas regiones, y la confianza en las instituciones —políticas, económicas y sociales— se debilita.
En muchos lugares del mundo observamos el resurgimiento de nacionalismos excluyentes, lideres cada vez más extremos, cuestionamiento de los esquemas multilaterales y de la democracia como forma de organización cívica. El modelo de globalización surgido tras la caída del Muro de Berlín ha entrado en crisis, y las reglas que parecían estables hace apenas dos décadas hoy están en revisión. En ese contexto incierto, las personas buscan seguridad, pertenencia, sentido.
Y es precisamente en ese escenario donde el movimiento cooperativo mundial tiene algo único que ofrecer. Las cooperativas no son empresas anónimas controladas por capitales distantes.
Son organizaciones arraigadas en sus territorios, propiedad de sus miembros, gobernadas democráticamente y orientadas al servicio de necesidades reales.
Representan a más de tres millones de empresas cooperativas en el mundo, que integran a más de mil millones de personas y generan alrededor del 10% del empleo global.
No somos una minoría marginal: somos una fuerza económica y social de escala planetaria.
Desde la Alianza Cooperativa Internacional asumimos que no basta con defender nuestra historia. Debemos proyectarla hacia el futuro con claridad estratégica.
En ese sentido, y luego de un proceso amplio y participativo que involucró a todas las regiones y sectores, aprobamos nuestro Plan Estratégico 2026–2030, que hemos titulado “Practicar, Promover y Proteger”.
Antes que nada, quisiera aclarar que no se trata simplemente de una declaración de buenas intenciones. Este plan es una hoja de ruta concreta para los próximos cinco años y hemos decidido basarlo en la llamada Teoría del Cambio, que nos da lugar a una metodología de planificación estratégica y evaluación para explicar cómo y por qué una serie de actividades específicas producirán los resultados e impactos finales deseados en el plazo estipulado.
Partimos de una premisa fundamental: nuestra fortaleza reside en la Identidad Cooperativa. Ese es nuestro Alfa.
La Declaración sobre la Identidad Cooperativa define quiénes somos, cómo hacemos negocios, cuáles son nuestros Valores y Principios. Es el estándar global que distingue a las cooperativas genuinas.
Pero la identidad, por sí sola, no transforma la realidad. Necesita traducirse en acción. Y ahí aparece nuestro Omega: una ambición clara y medible.
Queremos que las cooperativas aumenten significativamente su participación en la Economía Global, asegurando prosperidad para todas las personas. Queremos que la cooperación pase de ser una alternativa respetada, a ser una opción esencial en el diseño de políticas públicas, en la educación, en la innovación empresarial y en la transición ecológica.
Para avanzar desde el Alfa hacia el Omega definimos cinco objetivos estratégicos que forman un ciclo virtuoso.
En primer lugar, sensibilizar y aumentar la membresía: si más personas conocen el modelo cooperativo y comprenden su diferencia, más personas elegirán organizarse bajo esta forma empresarial. En este punto, con orgullo podemos decir, que este es el momento con más miembros en la historia de la ACI.
En segundo lugar: promover oportunidades inclusivas, priorizando la equidad de género y el protagonismo juvenil. No hay futuro cooperativo sin mujeres y jóvenes liderando.
En tercer lugar: facilitar el reconocimiento legislativo y político, porque las cooperativas necesitan marcos normativos adecuados y políticas públicas que reconozcan su especificidad.
En cuarto lugar: fortalecer las redes cooperativas y la cooperación entre cooperativas, porque nuestra escala global es una ventaja estratégica.
Y, en quinto lugar: fomentar la competitividad cooperativa, asegurando que nuestras empresas sean innovadoras, eficientes y sostenibles sin renunciar a sus valores.
Estos objetivos están centrados, a su vez, en cinco grandes intervenciones estratégicas: Personas, Datos, Fomento, Finanzas y Futuro.
Personas: porque el liderazgo cooperativo no surge espontáneamente: se forma. Invertiremos en educación, en mentorías, en programas para líderes emergentes, en la preservación de nuestra memoria histórica y en la formación continua.
Datos: porque en la economía contemporánea quien no mide, no existe. Necesitamos sistemas de información sólidos, investigación comparativa, plataformas digitales que transformen el conocimiento cooperativo en poder estratégico.
Fomento: porque debemos incidir activamente en la construcción de marcos legales y regulatorios que reconozcan la especificidad cooperativa y la co-creen junto al movimiento.
Finanzas: porque el acceso a capital alineado con nuestra Identidad es clave para crecer y escalar.
Y Futuro: porque la transformación digital y la innovación sostenible no pueden ser ajenas al cooperativismo; debemos liderarlas desde nuestros valores.
Los temas que abordaremos en este Foro están conectados directamente con esta estrategia.
En el panel sobre innovación empresarial, la pregunta no es solo cómo incorporar tecnología, sino cómo hacerlo preservando la gobernanza democrática.
Las plataformas digitales cooperativas, la inteligencia artificial con principios éticos, la economía circular, la transición energética: todos son campos donde las cooperativas pueden ofrecer modelos alternativos y sostenibles.
En el panel sobre liderazgo y educación, el desafío es aún más profundo. Las cooperativas son escuelas de democracia. En ellas se aprende a deliberar, a votar, a rendir cuentas, a gestionar colectivamente. En un mundo donde la polarización y la desinformación erosionan la vida democrática, el cooperativismo forma ciudadanía activa.
El panel sobre turismo como puente entre cooperativas es especialmente significativo en esta región. El turismo cooperativo puede fortalecer economías locales, generar empleo digno y fomentar el entendimiento entre los pueblos, además de preservar el patrimonio cultural, tal como estamos promoviendo desde la ACI con la flamante Plataforma de Patrimonio Cultural Cooperativo y el primer mapamundi de sitios que hemos lanzado hace algunos meses para plasmar cómo la cooperación da forma a la cultura, la educación y la forma de vida generación tras generación.
Quiero también destacar la sesión dedicada a CM50 y Coop Exchange.
Ustedes saben que hemos impulsado la conformación de este grupo de 50 líderes de grandes empresas cooperativas y mutuales con la idea de multiplicar el crecimiento socioempresarial y la influencia política del modelo cooperativo. Es fundamental para nuestro movimiento integrar y fortalecer instancias de organización como lo es la ACI, nuestra Casa Común, pero también desplegar estrategias más allá de nuestras propias fronteras.
Estas iniciativas expresan además de manera concreta el sexto principio cooperativo: cooperación entre cooperativas. Cuando intercambiamos experiencias, cuando generamos negocios conjuntos, cuando compartimos tecnología y conocimiento, multiplicamos nuestro impacto. La cooperación no es solo un valor; es una estrategia de competitividad.
Queridas amigas y amigos, este foro regional tiene un potencial enorme. Los Balcanes y la región del Mar Negro ocupan una posición geográfica y geopolítica estratégica.
Si logramos consolidar una red cooperativa regional sólida, articulada con la estrategia global de la ACI, estaremos contribuyendo no solo al desarrollo económico, sino también a la estabilidad y la cohesión social.
Nuestro plan estratégico a nivel global solo tendrá éxito si se traduce en acciones concretas en cada país, en cada región, en cada comunidad. La transformación global que proponemos se construye desde lo local, desde la identidad y desde la práctica cotidiana.
Por eso hablamos de practicar nuestros valores y principios, en cada decisión empresarial, como hablamos también de promover con orgullo nuestra experiencia y propuesta económica, social, ambiental y cultural, y hablamos de proteger la identidad que supimos forjar en dos siglos de probada trayectoria.
Si lo hacemos bien, para 2030 veremos más membresía, más mujeres y jóvenes liderando, más marcos legales favorables, más intercooperación y más innovación con propósito. Y hacia 2035, cuando el mundo vuelva a celebrar un Año Internacional de las Cooperativas, aspiramos que el paradigma cooperativo sea definitivamente la base de un mundo más justo, más inclusivo y en paz.
Para que esa transformación sea sistémica, necesitamos liderazgo, estrategia y compromiso.
Estoy seguro de que este foro es un paso fundamental para alcanzar esos objetivos y que, juntos seguiremos practicando, promoviendo y protegiendo nuestra doctrina cooperativa para construir efectivamente, entre todos, un mundo mejor.»