Presentación en la Segunda Cumbre Social Mundial, convocada por Naciones Unidas en Doha, Qatar. Allí la Alianza Cooperativa Internacional clausuró el 2025 como Año Internacional de las Cooperativas y presentó el Contrato para una Nueva Economía Global, de la mano del think tank CM50:

«Quiero traer el saludo de más de mil millones de cooperativistas de todo el mundo, representados en la Alianza Cooperativa Internacional y señalar que es un placer compartir esta mesa con ustedes, aportar nuestra mirada sobre el Desarrollo Social y, pensar juntos un Futuro Sostenible.

En primer lugar, cuando hablamos de erradicar la pobreza hablamos de una tarea titánica. Más de mil millones de hermanos y hermanas viven en esa condición, que incluye no solamente vivir con menos recursos de los necesarios para comprar alimentos y otros bienes sino también, para muchos de ellos, sobrevivir en un hábitat extremadamente precario que impacta en la salud y la esperanza de vida de modo directo.

En muchos casos esta precariedad habitacional se interrelaciona con la violencia, los desplazamientos forzados y una mayor exposición a las catástrofes naturales.

Duele decirlo, pero la pobreza genera, además, muerte.

Revertir esa situación no depende solamente de que podamos ayudar a esas personas, depende de diagnosticar certeramente qué produjo y sigue produciendo ese flagelo. 

De nada servirá encontrarnos en diez años celebrando el rol de las cooperativas para ayudar a la inclusión si el paradigma dominante en la economía global genera cada vez más excluidos.

Ahora bien, coincidimos en que el trabajo decente es el mejor vehículo para regenerar el tejido social y productivo roto en tantos lugares de nuestro planeta.

Sin embargo, solo una economía productiva, arraigada en los territorios, basada en principios y valores y orientada al bien común puede garantizar estos resultados.

Las cooperativas llevan estas características en su ADN. Lejos de ser empresas que practican ocasionalmente la responsabilidad social, son la responsabilidad social hecha empresa. 

En efecto, no somos ni queremos ser simplemente ambulancias que recogen a los heridos de otros sistemas.

La mayor virtud del modelo cooperativo no es su capacidad de incluir a los que han sido marginados, sino su garantía de dejar de generarlos.

Creemos firmemente en una nueva economía global, que permita a cada comunidad desarrollarse de manera autónoma, democrática y cooperando entre sí y con otras comunidades, como camino definitivo hacia un mundo justo, sostenible y en paz.»